Gran sorpresa en el último pleno

El pasado viernes, 28 de abril, asistí al pleno celebrado en el ayuntamiento de Órgiva.

Voy a los plenos, a la mayoría, a todos los que puedo, porque considero que es una actividad de responsabilidad como ciudadana de este municipio. Voy a los plenos porque me preocupa que nuestro ayuntamiento no cumpla los acuerdos y mociones aprobadas por mayoría en los mismos, como viene haciendo desde el principio de su mandato. Voy a los plenos porque quiero saber cómo y en qué se invierte nuestro dinero, el dinero público; cómo se otorgan los contratos de obras, cómo se decide a quien y cuándo contratar, como se selecciona al personal. Voy a los plenos porque me preocupa que nuestra ciudadanía no tenga acceso, claro y transparente, a la gestión de este ayuntamiento. Voy a los plenos porque creo que mi presencia, constate y perseverante, puede influir en la transformación de este sistema arcaico de gestión política municipal y global y sé que no sucederá mañana ni pasado, que posiblemente yo no llegue a verlo pero tengo la esperanza de dejar una semilla democrática para la sociedad que disfrutarán tus hijas, tus nietas y toda la población que hoy forma la infancia de Órgiva.

Por triste que resulte, este sentimiento no parece ser compartido por nuestra ciudadanía y la repercusión más inmediata es la sala de plenos vacía en la mayoría de los plenos.

Pero cuál sería mi sorpresa cuando el viernes pasado, el 28 de abril, día histórico para el pleno de Órgiva, la sala estaba llena a rebosar, personas de todas las edades, de pie, sentadas, ocupando todos los asientos y entrando sin parar en goteos interminables durante todo la sesión.

¿Qué ha pasado?, ¿de pronto la ciudadanía se ha despertado?, ¿vienen para apoyar a algunos de los empresarios a los que no se les permite la gestión de sus negocios?, ¿viene a reclamar un plan general de ordenación urbana (PGOU) que ajuste las leyes y criterios para que toda la población tenga los mismos derechos y limitaciones en materia de urbanismo?, ¿quieren participar de forma activa en los presupuestos de este ayuntamiento y vienen a exigir su derecho a decidir donde invertir su dinero?, ¿quieren conocer las cuentas de este ayuntamiento para entender, por ejemplo, por qué se otorgan cantidades económicas y apoyo logístico tan diferentes a los distintos anejos de Órgiva, para el desarrollo de sus fiestas?, ¿han venido a exigir una gestión de los edificios públicos, como la casa de la cultura, que garantice su derecho al uso y disfrute de los mismos?….

¿Son estas las preocupaciones que han movilizado a este grupo que, el pasado viernes, ha tomado la sala de plenos?

Pues no…., tristemente no.

¿Han escuchado ustedes esa expresión: “La fe mueve montañas”?, no sé si es cierta pero lo que no cabe duda es que la cruz de los caídos de la plaza Alpujarra de Órgiva ha movilizado a las masas. Hasta se ha generado un sistema de firmas para mantener la cruz, se ha abierto un debate que parece muy participativo y, a pesar de que algunos comentarios en dicho debate defienden la idea de que el gobierno de este municipio debería ocuparse de temas “realmente importantes”, lo que me lleva a pensar que este tema de la cruz no es importante, lo cierto es que este tema “no importante” ha conseguido movilizar y sigue movilizando a un buen grupo de esta ciudadanía en todas las formas posibles.

Quizá nos estamos equivocando tratando de defender los derechos sociales de nuestra ciudadanía. Parece que la democracia participativa arranca de las banalidades.

Esta banalidad, por otro lado, es cuestionable, pero esto lo explicaré en mi próximo artículo.

Gracias por tu atención.
María Tremiño

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CRUZ DE LOS CAÍDOS – ÓRGIVA

 

Desde el grupo Ganemos Órgiva apoyamos esta iniciativa del grupo Psoe

Por las siguientes razones:

Nos felicitamos porque aunque se ha hecho esperar la retirada de la cruz de los caídos” por dios y por España, era ya una imperiosa necesidad, no sólo por dar cumplimiento a una ley, la de Memoria histórica, sino por respeto democrático y por respeto a aquellos/as orgiveños/as vencidos/as, represaliados/as y/o muertos/as por una guerra que nunca debió existir.

Esta cruz no representaba la fraternidad, ni la solidaridad, ni el amor. Esta cruz recordaba el horror del fascismo que vivió España. La permanencia de la cruz de los caídos hiere la sensibilidad democrática de todo/a ciudadano/a y constituye una ofensa para la sociedad que sufrió la represión de un régimen dictatorial surgido del golpe de estado de 1936.

Es un hecho básico de JUSTICIA HISTÓRICA HACIA LAS VÍCTIMAS, de la guerra civil, SUS FAMILIARES, SUS VECINOS/AS Y LA DEMOCRACIA.

El espacio público debe ser un lugar de disfrute y representar los valores democráticos. Con esto se cierra una herida, se cierra una afrenta y se busca, se CONQUISTA, una RECONCILIACIÓN AUTÉNTICA. SIN NINGUNA ACRITUD.

Recuerdo y respeto por todos/as aquellos/as orgiveños/as que vivieron el horror de la guerra y lucharon por la democracia, la libertad y la república, nuestro recuerdo, amor y respeto.

 

 DEBATE

Acompañamos nuestra declaración con esta carta de un sacerdote de la igelsia católica que expresa su sentir respecto a las ofensas religiosas.

Carta de un Sacerdote

 

E invitamos al debate desde nuestro foro sobre la cruz de los caídos:

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